
Puntarenas: Reinventarse o vivir del Recuerdo
Del declive estructural a las rutas posibles para volver a hacer brillar a la Perla del Pacífico
UNA CIUDAD QUE YA NO ES LA MISMA. PERO SIGUE SIENDO…
Puntarenas no decayó de un día para otro, no se derrumbó en una crisis puntual ni fue víctima de un desastre repentino, tampoco desapareció; Puntarenas cambió. Cambió su función dentro de la economía del cantón, su ritmo cotidiano, su distribución poblacional y su lugar dentro del mapa del desarrollo de Costa Rica. La Perla del Pacífico dejó de ser el punto por el que todo pasaba y quedó frente a un desafío más complejo, definirse de nuevo.
Durante décadas, la ciudad fue puerto de mercancías, comercio, institucionalidad, lugar de trabajo, pesquería, turismo y recreación. Hoy muchas de esas funciones ya no están en donde estaban tiempo atrás ni operan de la misma manera. Sin embargo, Puntarenas continúa siendo más allá de su territorio, identidad, memoria y posibilidades.
De entrevistas con autoridades locales, sector turístico, academia, empresarios históricos, emprendedores y personas que emigraron, hay una idea difícil de ignorar “Puntarenas tiene mucho potencial”. No obstante, no se ha logrado convertir este pensamiento en un proceso sostenido de reactivación que le devuelva la vida “urbana”, generación estable de empleo y confianza en los inversionistas.
Como expresó Mario Núñez, presidente de la Cámara de Turismo:
“Puntarenas tiene ubicación estratégica, tiene infraestructura, pero necesitamos encadenamientos reales para que el impacto se sienta en toda la ciudad.”
Este reportaje no busca idealizar el pasado ni maquillar el presente. Busca entender qué pasó, porqué pasó, qué está ocurriendo ahora y qué tendría que alinearse para que la ciudad vuelva a brillar, no como antes, sino como lo que puede llegar a ser.
DEL AUGE A LA PARÁLISIS
La situación actual de Puntarenas es el resultado de una acumulación de decisiones estructurales. No podría definirse un único culpable ni un único punto de quiebre, sino un agotamiento progresivo de su modelo urbano y económico con alto impacto social.
Sindy Scafidi, directora de la sede de la UNED en Puntarenas coincide en que el problema no ha sido la ausencia de activos, sino de dirección estratégica:
“No ha habido una ruta, no ha habido una claridad de qué se quiere, de lo que había, sostenibilidad en el tiempo, un replanteamiento, un refrescamiento.”
El cierre del ferrocarril, el traslado del puerto de carga a Caldera, la prohibición de la pesca semi industrial de camarón, la salida de instituciones públicas del casco central y el fortalecimiento de nuevos polos urbanos al este del cantón fueron reduciendo poco a poco la circulación de personas que sostenían al comercio, los servicios y la vida de la ciudad.
“Puntarenas perdió varias de las actividades que le daban vida económica al casco central, y eso tuvo un impacto directo en el comercio y en la dinámica de la ciudad.” Aseguró Randall Chavarría, alcalde de Puntarenas
Lo que se perdió no fue solo empleo, se perdió flujo, rutina, presencia y circulación constante de personas.
Carlos Ricardo Benavides, exministro de turismo y exdiputado agrega un elemento estructural al análisis:
“Cuando el puerto dejó de ser el centro logístico principal y el país tomó otrasm rutas de desarrollo, Puntarenas no logró redefinir su papel con la suficiente rapidez.”
UNA CIUDAD QUE NO SE DESPOBLÓ, SE REORGANIZÓ
Uno de los errores más comunes en el discurso público y mediático es afirmar que Puntarenas se vació, ya que los datos demográficos lo contradicen.
Los datos demográficos muestran una realidad más compleja que el discurso de “ciudad fantasma”. El cantón central de Puntarenas ha crecido en las últimas dos décadas; sin embargo, ese crecimiento no ocurrió en el casco histórico. Mientras el distrito Primero pasó de rondar los 14.000 habitantes en el año 2000 a poco más de 10.000 en las estimaciones recientes, Barranca, El Roble y Chacarita aumentaron de manera sostenida su población.
El resultado no es un cantón vacío, sino una ciudad que perdió centralidad dentro de su propio territorio. La población no se fue de Puntarenas, se desplazó hacia el este del cantón, dejando al casco histórico en una especie de pausa estructural.
Como lo sintetiza el propio alcalde “El Roble se ha convertido en el centro de todo el cantón… ahí las instituciones se han establecido.” Señaló. Los distritos de El Roble y Barranca recibieron la llegada del éxodo institucional instituciones como TSE, INAMU, PANI, IMAS, CCSS, Tribunales de Justicia, Ministerio de Hacienda entre otros se mudaron, dejando consigo una onda expansiva de cierres de comercios y locales vacíos en el casco central
Ha faltado ese ánimo y ese liderazgo desde la planificación municipal para tratar de concentrar o de mantener centrados en determinados puntos del cantón los servicios institucionales y en el caso de Puntarenas fundamentalmente no solo no se hizo nada, sino que se promovió que se fueran de Puntarenas centro, recalcó el ex ministro de Turismo.
El crecimiento poblacional se trasladó al este del cantón mientras la ciudad comenzó a entrar en una especie de pausa.
EL ENVEJECIMIENTO DEL CORAZÓN DE LA CIUDAD
A la redistribución territorial que desplazó población del casco central hacia la periferia, suma otro factor determinante, y es que el envejecimiento de la población puntarenense en el distrito Primero es superior a la de otros distritos de la provincia
Para el 2025, cerca del 16% de la población en el cantón central es adulta mayor. En el centro esta proporción en mayor. Esto cambia por completo el tipo de ciudad que es Puntarenas hoy.
Este envejecimiento no es un problema en sí mismo. Al contrario, puede ser una oportunidad para replantear un modelo urbano diferente, uno más residencial y “caminable” que complemente a la zona turística. El verdadero problema surge cuando no existe una estrategia para atraer y retener población joven.
MIGRACIÓN SILENCIOSA DEL TALENTO
La ciudad también ha sido testigo de la migración de sus jóvenes.
Personas con estudios técnicos y universitarios emigran hacia el Gran Área Metropolitana en busca de mejores oportunidades laborales.
Alejandro Martínez, Chef radicado en Canadá, lo plantea con claridad: “El problema no es el lugar. El problema es que no hay una estructura que permita a la gente quedarse y crecer.”
Esta frase revela el sentir de muchos puntarenenses, el cantón y la ciudad han carecido históricamente de gobernanza y políticas que orienten su desarrollo.

Carlos Ricardo Benavides refuerza esa idea desde la perspectiva país:
“Si no conectamos la formación con oportunidades reales en el territorio, el talento se va. Y cuando el talento se va, la ciudad pierde capacidad de innovación.”
Así mismo Puntarenas no logró insertarse en la ola de la nueva economía de centros de servicios, ’call centers’ y manufactura especializada que sí transformó otras regiones del país.
Como señala Mario Núñez con preocupación:
“El turismo no puede ser solo fin de semana. Si no logramos actividad entre semana, no hay sostenibilidad.”
La desconexión entre formación y empleo genera un círculo vicioso, formación sin absorción laboral, migración, menor consumo, menor actividad urbana.
CUANDO EL MAR SE APAGÓ, LA CIUDAD LO REFLEJÓ
Durante décadas, el sector pesquero puntarenense funcionó como un motor de circulación económica diaria. “Ya la pesca no es lo mismo” afirmó un pescador que prefirió no identificarse
Un mismo colón podía pasar por varias manos en cuestión de horas o días. Esa dinámica sostenía al comercio, a las familias y le daba vida a la ciudad.
Esto cambió drásticamente en la última década cuando el volumen de desembarques de la pesca artesanal en el Pacífico cayó cerca del 50%, según datos del INCOPESCA.
Siumen Casaw, heredero del histórico restaurante Chung San, lo resume desde su experiencia directa: “El centro funcionaba porque había gente viviendo, trabajando y circulando. Cuando eso se pierde, los negocios no se sostienen.”
Y agrega “Cuando se vino la Corte para acá (al Roble)… las ventas se me bajaron de un solo.”
El restaurante Chung San, fundado en 1955, no sólo cambió de ubicación en 2025 hacia El Roble; su traslado evidencia cómo el comercio siguió el movimiento de sus clientes.
EL TURISMO UN MOTOR PRESENTE, PERO AÚN INSUFICIENTE
En medio de la pérdida de actividades productivas, el turismo se mantiene como uno de los sectores que genera movimiento visible en la ciudad. La llegada de cruceros, la temporada alta nacional y los fines de semana largos activan comercio, hotelería y servicios, pero no al ritmo que necesita la ciudad.
El sector no termina de consolidarse como motor estructural. La mayoría de los cruceristas permanece pocas horas en tierra y el consumo promedio dentro del casco central sigue siendo limitado. El reto no es solo atraer visitantes, sino lograr que se queden más tiempo y que su gasto se encadene con el comercio local y no en otros destinos del país.
“El turismo náutico es clave para Puntarenas”, señaló Benavides, al insistir en que el desarrollo del estero y el dragado pueden redefinir el papel de la ciudad dentro del modelo turístico nacional. Pero ese potencial requiere planificación, infraestructura y una oferta más atractiva. Hoy el turismo sostiene, pero todavía no sustituye el peso económico que antes tenían otras actividades
DISPONIBILIDAD DE AGUA ¿CUELLO DE BOTELLA?
Hay un factor que aparece una y otra vez cuando se habla de reactivación, atracción de inversión y repoblamiento del casco central. No es un eslogan ni una excusa. Es una condición básica para el desarrollo, la disponibilidad hídrica.
Por su parte, Carlos Ricardo Benavides señaló “Tenemos una limitación en la dotación de agua potable en el distrito primero”, advirtió, y agregó que el problema se vuelve más grave cuando se traduce en viabilidades para proyectos productivos.
“Si usted hoy quisiera poner un determinado negocio industrial o semiindustrial en Puntarenas y pide una viabilidad o una disponibilidad de agua se puede topar con una sorpresa.
El alcalde Randall Chavarría coincide en el diagnóstico y lo amplía hacia el cantón. Para él, la atracción de inversión tropieza con “tres condiciones básicas” y la primera es “la disponibilidad hídrica, el agua”. Lo describe como “un problema grave” que ya ha frenado desarrollos privados.
Desde el sector turístico, Mario Núñez, presidente de la Cámara de Turismo, lo aterriza en términos de proyecto inmobiliario y de capacidad institucional. “Puntarenas no tiene capacidad para nuevos proyectos… esta persona tendría que buscar cómo invertir en traer el agua a él porque el AyA no tiene la capacidad”. Incluso señala antecedentes documentales. “Yo tengo oficios… donde AyA respondió… que no hay capacidad porque la planta… en Barranca ya está al 75% de su capacidad”.
En contraste, desde la academia y la articulación local, Sindy Scafidi, directora de la
UNED en Puntarenas, introduce un matiz importante. Dice que ha consultado y que “en la ciudad de Puntarenas no hay problemas de disponibilidad de agua”, pero a la vez reconoce que busca confirmación formal. “Es un asunto que estoy tratando una audiencia para poder confirmar… y tener ese respaldo… por escrito”.
Consultado por este medio, el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) informó que el sistema del distrito primero cuenta con 5.138 servicios activos y una producción promedio de 99 litros por segundo, frente a una demanda promedio cercana a los 89 litros por segundo. La demanda máxima histórica en el período 2015–2025 alcanzó los 106 litros por segundo. Entre 2023 y 2025 se aprobaron 30 solicitudes de disponibilidad para comercio e industria y no se registran rechazos formales. El AyA señaló que el sistema atiende la demanda actual y el crecimiento ordinario, mientras que las nuevas solicitudes se evalúan técnicamente caso por caso.
Según informó el ente, los últimos dos años se incorporó el Pozo Socorrito con una capacidad de 48 litros por segundo, se realizaron interconexiones entre sistemas para mejorar la redundancia operativa y se proyecta la construcción de un nuevo tanque de almacenamiento, además de la sustitución de tuberías de asbesto cemento. Al mismo tiempo, el Pozo La China fue retirado por salinidad y los tanques Los Caites y Cocal salieron de operación por deterioro estructural y corrosión asociada al ambiente marino.
Durante ese mismo período se registraron eventos extraordinarios que afectaron la continuidad del servicio en el cantón, entre ellos interrupciones provocadas por crecidas del río Barranca y un episodio de contaminación que obligó a suspender el suministro durante varios días. Estos antecedentes forman parte del contexto en el que se analiza la capacidad del sistema para acompañar nuevos desarrollos productivos.
La disponibilidad hídrica es uno de los factores considerados dentro de las condiciones básicas para la atracción de inversión, junto con infraestructura eléctrica, conectividad digital, red vial, logística, portuaria y disponibilidad de mano de obra calificada.
En Puntarenas, los datos oficiales muestran un sistema que cubre la demanda promedio actual, pero cuya capacidad adicional para proyectos de alto consumo requiere evaluación individual. La articulación entre planificación hídrica y estrategia de desarrollo económico aparece como un elemento determinante en la medida en que la disponibilidad de servicios básicos puede incidir directamente en las decisiones de inversión en la zona, generación de empleo y dinamización económica.
DATOS DEL DESARROLLO LOCAL
El Índice de Competitividad Cantonal ubica a Puntarenas con 54.6 puntos sobre 100, dentro del grupo de competitividad limitada. El informe señala que el cantón “evidencia condiciones subóptimas en la mayoría de las dimensiones que conforman el índice”.
En infraestructura vial cantonal alcanza apenas 13.1 puntos, uno de los valores más bajos del país.
El mismo enorme muestra que Puntarenas tiene resultados altos en variables asociadas al capital humano. La cobertura educativa alcanza 98.4 puntos y las habilidades técnicas de la fuerza laboral llegan a 91.4 puntos, evidenciando una base educativa importante. Sin embargo, el hecho de que exista capital humano no se traduce de manera automática en desarrollo si no existe un sector productivo capaz de absorberlo. Es decir, Puntarenas sufre una desconexión entre formación, empleo y un modelo de desarrollo.
“Primero hay que volver a Puntarenas más competitiva… no hay vuelta de hoja, lo primero seguridad” sostiene Chavarría.
Al contrastar los resultados del ICC con el Atlas de Desarrollo Humano cantonal
2025 elaborados por el PNUD y SINIRUBE, en primera instancia se destaca que “los cantones fuera del GAM continúan rezagados” y ubica a Puntarenas entre los cantones con menor desarrollo ajustado por desigualdad. El atlas es claro, no describe a Puntarenas como un cantón en pobreza extrema, sino como un territorio marcado por importantes desigualdades y limitaciones estructurales en el acceso a oportunidades.
El informe subraya que las brechas locales obedecen menos a pobreza generalizada y más a problemas de distribución, entre ellos, el empleo precario y la alta informalidad de la economía, factores que limitan la movilidad social y la autonomía económica de los hogares.
Vistos en conjunto, el ICC y el Atlas refuerzan una misma conclusión. Puntarenas no enfrenta un colapso social ni un vacío demográfico, pero sí arrastra grandes rezagos en infraestructura, articulación productiva y gobernanza local, que ha impedido transformar sus capacidades humanas y su potencial territorial en desarrollo sostenido en el tiempo.
“Los gobiernos locales que hemos tenido no nunca han tenido una ruta de planificación…” Señaló Scafidi.
¿COMO REINVENTAR A PUNTARENAS?
Vistos en conjunto, los datos y las voces refuerzan una misma conclusión. Puntarenas no enfrenta un colapso social ni un vacío demográfico, arrastra rezagos estructurales, sin embargo, tiene capital humano, identidad, ubicación estratégica, pero necesita dirección.
Reinventar a Puntarenas no pasa por volver al pasado, sino por ordenar el presente y definir un rumbo común. Las voces coinciden en que el potencial existe, pero necesita alineación. “Puntarenas tiene ubicación estratégica, tiene infraestructura, pero necesitamos encadenamientos reales”, advierte Mario Núñez. Para el alcalde Randall Chavarría, la ciudad debe recuperar orden y eficiencia en su gestión, mientras que Carlos Ricardo Benavides insiste en que el turismo náutico y el dragado del estero no son ideas accesorias, sino decisiones estructurales. No se trata solo de atraer visitantes, sino de repoblar, sostener actividad entre semana y convertir la infraestructura en dinamismo económico real.
También implica crear condiciones para que el talento se quede. “El problema no es el lugar, es que no hay una estructura que permita a la gente quedarse y crecer”, señala Alejandro Martínez. Cindy Scafidi agrega que lo que ha faltado es una ruta clara.
Reinventar a Puntarenas, entonces, no debe ser una consigna romántica, o un ’slogan’, es una tarea de planificación urbana, articulación productiva y voluntad política. La ciudad no está muerta. Está en pausa. Y la reinvención comenzará el día en que sus sectores público, privado y comunitario decidan remar en la misma dirección.
La pausa no es el final. Es el punto de decisión.
Créditos del reportaje
Autor: Fabián Méndez
Fotografía y producción: Yo Amo Puntarenas
Infografías: Investigación propia
Entrevistas: Mario Núñez, Randall Chavarría, Sindy Scafidi, Carlos Ricardo Benavides, Alejandro Martínez, Siumen Casaw
Este reportaje se basa en entrevistas a autoridades locales, sector turístico, academia, empresarios y análisis de datos demográficos y económicos sobre el cantón central de Puntarenas.