
Comunidades costeras plantean una nueva mirada sobre el futuro del océano en Costa Rica
FECOP presentó una plataforma que reúne historias de pesca turística sostenible, conservación marina y desarrollo local desde las comunidades del Caribe y el Pacífico.
Volver la mirada a las comunidades costeras para pensar el futuro del océano
En el Día Mundial de los Océanos, FECOP presentó una plataforma que reúne historias de pescadores, mujeres, jóvenes, organizaciones y emprendimientos que demuestran cómo la conservación marina también nace desde los territorios
Pensar en el futuro del océano obliga, casi siempre, a mirar hacia adelante. A hablar de tecnología, políticas públicas, ciencia, sostenibilidad y nuevas formas de desarrollo. Pero también exige hacer algo más sencillo y profundo: volver a las raíces.
Volver a las comunidades costeras. A las familias que han crecido frente al mar. A los pescadores que conocen las mareas sin necesidad de una aplicación. A las mujeres que han abierto camino en actividades históricamente dominadas por hombres. A los jóvenes que encuentran en el turismo, la pesca responsable y la conservación una oportunidad para quedarse, aprender y construir futuro desde sus propios territorios.
Esa es parte de la reflexión que plantea la Federación Costarricense de Pesca, FECOP, con la presentación de una nueva plataforma digital que reúne historias, testimonios y experiencias de comunidades costeras y rurales vinculadas con la pesca turística sostenible en Costa Rica.
La iniciativa fue presentada en el marco del Día Mundial de los Océanos 2026, celebrado este 8 de junio bajo el lema internacional “Reimaginar: Más allá del mundo que conocemos, una nueva relación con nuestro océano”.
Pero esa nueva relación con el océano no empieza únicamente en los grandes foros internacionales. También comienza en lugares como Puntarenas, Puerto Jiménez, Cuajiniquil, Quepos, Flamingo, Parismina, Puerto Viejo o Barra del Colorado, donde muchas personas conviven con el mar todos los días y dependen de ecosistemas saludables para generar empleo, bienestar y oportunidades.
La plataforma forma parte del proyecto Pesca Participativa, impulsado por FECOP en alianza con la Embajada de los Estados Unidos de América en Costa Rica. Su objetivo es visibilizar el aporte de mujeres, pescadores, emprendedores, organizaciones comunitarias y líderes locales que forman parte de la cadena de valor de la pesca turística.
Las historias reunidas muestran una Costa Rica que no siempre aparece en los titulares. Una Costa Rica donde la pesca turística no se entiende solo como una actividad recreativa, sino como una oportunidad para fortalecer economías locales, promover capacitación, impulsar emprendimientos y proteger los recursos marinos.
Entre las experiencias destacadas se encuentran mujeres que hoy se desempeñan como pescadoras, instructoras y líderes comunitarias; organizaciones que conectan el conocimiento local con la ciencia; proyectos de formación para jóvenes costeros; iniciativas de conservación marina y emprendimientos familiares que han encontrado en el océano una forma de desarrollo responsable.
Uno de los casos mencionados es el de la Cooperativa Brujas del Mar, integrada por mujeres de Puntarenas que fabrican artesanalmente señuelos para pesca deportiva. También se incluyen experiencias de ciencia ciudadana marina en Cuajiniquil, organizaciones históricas como el Club Amateur de Pesca y proyectos que han permitido a jóvenes convertirse en marineros, guías y capitanes profesionales.
“Cuando hablamos del océano, también hablamos de personas. Hablamos de familias, comunidades y emprendimientos que dependen de ecosistemas marinos saludables para generar empleo, bienestar y oportunidades”, señaló Damián Martínez, director de Conservación y Políticas Públicas de FECOP.
La pesca turística sostenible también genera encadenamientos económicos que alcanzan a marinas, hoteles, restaurantes, comercios, transportistas, operadores turísticos, talleres especializados y pequeños emprendimientos locales. En muchas comunidades costeras, esta actividad se ha convertido en una fuente de trabajo y desarrollo territorial vinculada al uso sostenible de los recursos marinos.
Por eso, hablar del futuro del océano no debería ser solamente hablar de restricciones, amenazas o diagnósticos ambientales. También implica reconocer a quienes, desde sus comunidades, ya están construyendo respuestas posibles.
Costa Rica posee más territorio marino que terrestre y una riqueza oceánica reconocida internacionalmente. Sin embargo, ese valor no puede medirse únicamente en biodiversidad. También debe verse en las comunidades que dependen del mar, en los oficios que se transmiten, en las nuevas generaciones que se forman y en las oportunidades que pueden surgir cuando la conservación y el desarrollo económico dejan de verse como caminos opuestos.
El mensaje de fondo es claro: para reimaginar nuestra relación con el océano, primero hay que escuchar a quienes lo conocen de cerca.
Volver a las raíces no significa quedarse en el pasado. Significa reconocer que el futuro del océano también se está construyendo desde los muelles, las pangas, los talleres, las cooperativas, las comunidades rurales y las historias de quienes han aprendido a vivir con el mar, no de espaldas a él.
Con esta plataforma, FECOP busca dar visibilidad a esas voces que rara vez ocupan la primera plana, pero que resultan esenciales para construir una economía azul más inclusiva, resiliente y sostenible para Costa Rica.

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